El arzobispo Silvano M. Tomasi, observador permanente de la Santa Sede ante la Oficina de Naciones Unidas e Instituciones Especializadas en Ginebra, intervino en la 99 sesión de la Conferencia Internacional del Trabajo y denunció los abusos contra los trabajadores domésticos.“Los efectos de la crisis económica y financiera han dañado globalmente el bienestar de familias e individuos”, dijo monseñor Tomasi.
A pesar de las señales de recuperación, intermitentes e inciertas, el arzobispo señaló que “el impacto de esta recesión ha detenido los progresos en la reducción de la pobreza, ha aumentado el paro en los países industrializados y todas las familias han sufrido contragolpes en los países de baja renta”.
Puntualizó que en 2015 otros 20 millones de personas en el África subsahariana y 53 millones en todo el mundo se encontrarán en situación de pobreza extrema (probablemente la crisis temdrá altos costes como señalan diversos indicadores de desarrollo humano: otros 1,2 millones de niños menores de 5 años y 265.000 recién nacidos morirán entre 2009 y 2015; otros 50.000 estudiantes no acabarán la escuela elemental en 2015; 100 millones de personas menos tendrán acceso al agua potable en 2015. Cfr. Banco Mundial, Global Monitoring Report 2010).
“Aunque exista un acuerdo general sobre la necesidad de reformas estructurales, los intereses invertidos no deben pesar sobre los trabajadores, sobre quien vive en zonas rurales, y sobre grupos ya marginados en la sociedad. Mecanismos económicos privados de criterios éticos no conducirán a soluciones constructivas”, señaló el observador vaticano.
La Delegación de la Santa Sede expresó su pleno apoyo al objetivo de la Organización Internacional del Trabajo “de dar prioridad a las personas y a su trabajo en la búsqueda de políticas innovadoras y dinámicas, dirigidas a eliminar impedimentos estructurales para la recuperación de la economía”.
Prestó especial atención a los trabajadores domesticos y el voto positivo a favor de un nuevo instrumento vinculante para su tutela que “expresan la preferencia por los miembros más vulnerablres de la sociedad”.
“Los trabajadores domésticos –afirmó- están en doble riesgo. En primer lugar, provienen de segmentos desfavorecidos de la sociedad, con recursos de tutela muy limitados. La extrema necesidad les obliga a aceptar cualquier trabajo disponible aunque, en la mayor parte de los casos, las condiciones laborales sean muy difíciles”.
Por Nieves San Martín
Ver artículo completo en: http://www.zenit.org/article-35882?l=spanish
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