Escalofriante testimonio de las Dominicas de la Presentación desde Bagdad
Por José Manuel Vidal).
Llevan en Irak desde 1893. Cuando casi todos los cristianos que pueden salen del país por la creciente persecución religiosa, las Dominicas de la Presentación se quedan. Al lado de los más desfavorecidos. Con miedo, porque los atentados sangrientos contra los cristianos se suceden. Pero con la esperanza puesta en Dios. Allí dirigen escuelas, guarderías y hospitales, que se vacían: "Los padres, cristianos y musulmanes, se llevan a sus hijos por miedo a ataques". Han pasado la Navidad sin "signos externos" y confiesan que "los niño no pueden ir a la escuela ni salir a la calle a jugar con los amigos". Pero ellas se quedan. "Queremos permanecer en nuestra tierra, entre los cristianos más pobres y entre los musulmanes de buena voluntad"
Este es el testimonio que nos llega desde Bagdad a través de hermana María Nuria Gaza, coordinadora en España de la ayuda que les llega desde diversas partes.
"La caza de cristianos se inició en Mosul. A las jóvenes de nuestra pequeña residencia las obligaron a ponerse el velo, eran insultadas y atemorizadas por la calle, por lo que las hermanas tuvieron que ponerles un minibus para que pudieran ir a la universidad. Poco después ya empezó la persecución contra los cristianos de forma abierta. Los padres dominicos, que llevaban más de doscientos años en la ciudad, fueron amenazados y tuvieron que abandonar su convento. Empezaron a entrar en las casas de los cristianos, los hacían salir y, si se resistían, los mataban en plena calle.
Nuestras hermanas tuvieron que abandonar la casa y se refugiaron en el Kurdistan, donde se ha fundado una pequeña comunidad con un dispensario. La comunidad cristiana de Mosul que era la más floreciente de Irak ha quedado completamente diezmada.
La situación en Basora es mejor que en otras partes. Por el momento, en esa ciudad no hemos recibido ninguna amenaza y los niños frecuentan la guardería normalmente.
En Bagdad llegó el terror más tarde. Actualmente los médicos cristianos de nuestro hospital han sido amenazados y han tenido que salir casi todos del país. Muchos barrios cristianos de Bagdad han sido atacados, lo que hace que muchas de nuestros empleados del hospital se hayan tenido que refugiar en el barrio de Karrada, donde se encuentra el San Rafael.
Ahora el temor llega a la guardería de Bagdad y a la "Casa de Familia". Varias niñas se las han llevado los familiares, que han huido del país. De la guardería y de los primeros cursos de primaria los padres han sacado a los pocos niños cristianos por temor a las represalias. Y muchos musulmanes han hecho lo mismo. De modo que en un centro educativo con más de 240 alumnos se ha quedado en pocos meses muy reducido.
La violencia en el país es algo "normal". Este último año ha sido peor que los anteriores. Los cristianos huyen atemorizados del país o se refugian en el Kurdistan donde hay más seguridad para ellos. En Irak quedan solamente los más pobres porque no tienen posibilidad de huir.
El arzobispo Latino de Bagdad dice que la comunidad cristiana ha perdido la fe en su país. Ya no hay lugar para ellos y, como no todos tienen vocación de mártires, los que pueden se van. Nosotras, religiosas iraquíes, queremos permanecer en nuestra tierra. Aquí tenemos una misión a realizar entre los cristianos más pobres y entre los musulmanes de buena voluntad.

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