Piden que se respete la Constitución y la voluntad ciudadana
Al final de su XCV Asamblea, los obispos de Venezuela han dirigido a todos los miembros de la Iglesia católica y personas de buena voluntad una exhortación pastoral titulada “Anhelos de unión, justicia, libertad y paz para Venezuela”, cuyo texto completo se puede encontrar en la sección de documentos del servicio informativo de hoy. Como en otros mensajes, los prelados del país caribeño comparten su “preocupación sobre la actual situación del país”y desean “iluminar a la luz del Evangelio de Jesucristo, de la Doctrina Social de la Iglesia y de los principios éticos universales, la difícil coyuntura histórica que vive hoy” el país.
Su llamada “a la unidad, la libertad y la paz”, dicen, “quiere ser una contribución al entendimiento político y social, a la edificación de una sociedad fundamentada en el respeto a la vida y a la dignidad de toda persona, en el imperio de la verdad y de la justicia, en el pluralismo, la inclusión social y la democracia”. Expresan su solidaridad con los damnificados por las lluvias en 2010 y denuncian “la carencia de una política de prevención y de planificación sostenida”, aunque dan gracias a Dios “por la solidaridad y diligencia” del Gobierno a todos los niveles y de iniciativas privadas. Recuerdan que la Iglesia católica canalizó toneladas de ayuda. Pasada la emergencia, “es necesario –apuntan- que el Estado realice un trabajo serio, responsable y eficaz para solucionar problemas estructurales de vialidad y vivienda”. Piden también “a los agentes de pastoral y a los grupos apostólicos, organizarse para continuar aliviando el sufrimiento de nuestros hermanos”.
Los obispos consideran “un ineludible imperativo ético y legal el respeto a la letra y al espíritu de la Constitución vigente”. Según los pastores, el Gobierno y la Asamblea Nacional están dando prioridad a “una agenda ideológica destinada a la implantación de un sistema socialista y totalitario de Estado y de gobierno contrario a la vigente Constitución de la República Bolivariana de Venezuela”. Recuerdan que una propuesta similar fue rechazada en el referéndum del 2 de diciembre de 2007. Lamentan que se haya dictado una ley habilitante que confiere poderes especiales al Presidente para legislar durante 18 meses con la justificación de la gravísima emergencia de infraestructura en vialidad y viviendas provocada por las lluvias”, pero aclaran que ciertos “poderes especiales” no tienen nada que ver con esta emergencia.
La Asamblea Nacional, en menos de un mes, aprobó veinticinco leyes, muchas de las cuales contienen disposiciones que, según los obispos, “restringen derechos y garantías de los venezolanos, e incorporan propuestas de la reforma a la Constitución que fueron rechazadas por el pueblo en el referéndum del 2 de diciembre de 2007”. Entre otras, señalan las llamadas “leyes del Poder Popular”, que dan atribuciones a “comunas, directamente vinculadas al Ejecutivo Nacional, con menoscabo de la forma federal descentralizada del Estado, pues no se corresponden con la organización político-territorial de la República establecida en la Constitución, crean unas estructuras nuevas, con un contenido ideológico excluyente, centralizador y presidencialista, e invaden el ámbito de competencias de las Gobernaciones, Alcaldías y Parroquias”.
“Todos los ciudadanos y, de manera particular los cristianos, estamos llamados a dar nuestra contribución al bien común, exigiendo con firmeza el respeto del orden constitucional y legal, y colaborando a la resolución pacífica de los conflictos”. Manifiestan su “indeclinable disponibilidad a trabajar por Venezuela, a ser factores de unidad, y a ejercitar y a promover el diálogo constructivo entre todos los sectores de la sociedad”.
Piden, por último a todos los sectores políticos y sociales descartar la violencia verbal, legal o física como medio para resolver los problemas. Llaman a desterrar el odio y la discordia, el revanchismo el insulto y las consignas de muerte. “Se ha de respetar incluso a quienes tienen opiniones políticas diferentes. Todo se pierde con la violencia. Todo se gana con el respeto, el diálogo y el encuentro cívico y fraterno”, concluyen.

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