En la solemnidad de los santos Apóstoles Pedro y Pablo, Benedicto XVI, ha recordado en su homilía que «Dios está cerca de sus fieles servidores y los libera de todo mal, así como libera a la Iglesia de las potencias negativas». El Papa ha explicado que los peores peligros para la Iglesia no son las persecuciones sino «la influencia de doctrinas desviadas, o de tendencias ideológicas y prácticas contrarias al Evangelio». Benedicto XVI habló de la libertad que Dios ha asegurado para su Iglesia, siempre que permanezca unida al Papa y sus sucesores: libertad respecto a los poderes políticos y libertad de los errores en materia de fe y de moral.Fuente: http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=6716
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